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Noviembre del 2006


XII CUMBRE DE MERCOCIUDADES


XII CUMBRE DE LA RED DE MERCOCIUDADES

XII Cumbre de Mercociudades en Morón

Del 25 de noviembre al 3 de diciembre el Municipio de Morón (Bs. As.) será sede de la XII Cumbre de la Red de Mercociudades que reúne a casi 200 ciudades, comunas y municipios de la región.

 


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La Municipalidad de QuebrachoHerrado y la "Escuela de Vida en y con la Naturaleza" estarán presentes en la "XII Cumbre de Mercociudades", a través de la participación del Intendente Sr. Marcelo Boetto y del Director Prof. Luis De Franceschi.

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Publicado por coordinación VEyCN el 25 de Noviembre, 2006, 9:18 ~ Comentar | Referencias (0)

CASA DE PAPEL

Noviembre 18 de 2006

Hace 5 años viven en una casa de papel

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Foto: Julio César Herrera / EL TIEMPO
Rodrigo Jiménez y su esposa, con sus hijos Pablo (el más pequeño) y Saúl, junto a la casa de 24 metros cuadrados que fabricaron con 700 kilos de papel periódico hace cinco años.


Rodrigo, su esposa y sus dos hijos vivían en Cali como una familia normal, pero cansados del estrés, se fueron de la ciudad a un tranquilo pueblo del Chocó y construyeron allí su vivienda, de periódico y arena.

Apenas se fueron los encuestadores, Rodrigo, Miriam, Saúl y Pablo soltaron una carcajada cómplice.

-¿De qué material está hecha la casa?, les preguntaron los jovencitos que hacen las entrevistas del Sisbén.

-De papel con concreto, contestaron los cuatro.

Los encuestadores, anonadados porque una familia viviera en "esas condiciones" , no dudaron en ubicarlos en el nivel más bajo del Sisbén.

No les preocupó. Nadie más que ellos tenían la certeza de que en San Francisco, un po-blado del Chocó bañado por el mar Caribe, viven mejor que en la ciudad de donde se fueron hace cinco años huyendo del estrés citadino y la dependencia de la tecnología.

Su casa, un 'baloncito' blanco de 24 metros cuadrados y que parece una nave espacial con escotilla en la parte superior, fue diseñada y construida por ellos mismos. Tiene 700 kilos de papel periódico, las páginas de la tesis de ingeniería eléctrica de Rodrigo y 300 kilos de arena y cemento.

No le pagan energía a nadie porque la toman del sol, coci-nan en un horno solar, se in-ventaron una lavadora que funciona con pedales y al mes se gastan solo 2 mil pesos para pagar el acueducto veredal.

"Es una forma de vida sim-ple en la que solo dependemos de lo que nosotros mismos creamos", dice Rodrigo Jimé-nez, el padre de la familia inte-grada por Miriam Restrepo, de 39 años; Saúl Jiménez, de 22, y Pablo Jiménez, de 13.

Tienen TV y portátil

En esa casa hecha con la estructura de un domo, que pesa solo una tonelada y se soporta en pilotes de madera con forma de tetraedro, trabajan, estudian y duermen.

Con la energía que recogen del sol, ella confecciona ropa en una máquina de coser, Rodrigo usa taladros, Saúl pinta hasta altas horas de la noche y Pablo escribe cuentos sobre peces. Y aunque están en una zona húmeda, donde las tormentas son tres veces al año y suelen dañar los aparatos eléctricos, tienen equipo de sonido, DVD, computador portátil y televisión.

Entre la venta de artesanías y los 2 mil pesos que pagan los turistas por entrar a la casa consiguen los 200 mil pesos mensuales para los alimentos, una cifra ínfima comparada con el millón 200 mil que gastaban en Cali.

La forma circular del domo les permite mirarse de frente mientras, en torno a un bombillo, leen en voz alta textos como Los Miserables.

¿Cómo hacen el amor si duermen todos ahí?, les han preguntado. Y ellos dicen con naturalidad: "¿Quién dijo que eso solo puede hacerse de noche? Si queremos estar solos existe confianza con Saúl y Pablo para que nos permitan intimidad", agregan.

Los días se les van entre mover el panel solar, calentar el agua de panela sobre el horno, cuidar la huerta de plantas medicinales, estudiar alemán, construir un velero con desechos del océano o bucear.

Una vez por semana, en equipos de dos, lavan la ropa a punta de pedal. La echan junto con agua y jabón azul (no usan detergente porque contamina más) sobre un recipiente que sellan con una tapa. Se recuestan sobre un par de sillas de madera y dan 60 pedalazos. El tanque gira y la ropa, por efecto del movimiento, se refriega.

Un accidente lo hizo decidir

El sueño de crear una vivienda ecológica venía rondando a Rodrigo. Un tarde, hace siete años en la calle quinta de Cali, un trancón lo hizo bajar de la buseta. Un anciano había sido atropellado intentando cruzar la calle.

"La muerte de ese desconocido ayudó a tomar decisiones. Lo miré y pensé: no quiero vivir en la ciudad, envejecer así, ni deseo esa vida para mis hijos", dice.

Con el aval de todos, la casa en el céntrico barrio El Porve-nir se convirtió en un laboratorio donde investigaron de tecnologías, construcción, hicieron un aerogenerador y realizaron pruebas y maquetas.

Después de soportar las críticas de amigos que tildaban a la pareja de loca por apartar a sus hijos de "los beneficios de la gran ciudad", se sintieron listos. Solo faltaba que él se hiciera echar de la empresa donde era ingeniero de software.

"Éramos una familia co-mún: un padre que trabajaba ocho horas y una esposa e hijos que lo esperaban para comer y verlo ir a dormirse muerto del cansancio. Hoy tenemos tiempo y vivimos bajo la idea de leer, investigar y hacer".

La tesis se volvió pared

Compraron un lote a 40 metros de la playa sobre una loma desde la que se divisa el mar y que habían visto en un paseo. Y con un trasteo lleno de kilos de periódico que sus mismos críticos les obsequiaron como despedida, más la tesis, llegaron en lancha a San Francisco.

La familia que no quería construir en madera causó polémica entre los nativos. A él lo apodaron 'El científico' y a Miriam le criticaban sus prácticas de taichi en la playa.

Pero ninguno fue indiferen-te cuando comenzó a aparecer el esqueleto de la casa en macana (madera de la región), hecho al estilo de una maloka. "Venían a ver cómo fracasábamos" .

Los escépticos se frotaron una y otra vez los ojos cuando el periódico se transformó en un amasijo con apariencia de albóndiga y empezó a recubrir la estructura. La tesis Taladro para impreso en control numérico quedó a la izquierda de la entrada principal de la casa.

Hubo dudas y deseos de re-gresar, el dinero se acabó y sus amigos de Cali hicieron una 'domotón'. La casa del 'baloncito' fue estrenada con alborozo, aunque los incrédulos todavía esperan a que llueva a ver si se deshace o la tumba el viento.

Las noches en el domo

En San Francisco las noches de noviembre llegan con amagos de lluvia, los monos aulladores se van con su bulla a otro lado y el burro que ha salvado a Saúl de varias serpientes también desaparece de los alrededores.

Quedan solo 'Beto', el perro, 'Katze', la gata, las iguanas que se atraviesan en el camino a la letrina y, claro, los mosquitos. Con estos últimos la familia no pelea sino que instala toldillos para poder descansar tranquila y arrullada por el sonido de las olas.

Finalmente, la familia duerme dentro de la casa de papel como si nada le faltara. Solo sueñan con comer helado, quizá lo único que extrañan de la ciudad. Por eso, una vez el día comienza y como ya demostraron que pueden hacer lo que se les ocurra, empiezan las pruebas para construir una hielera solar.

Fabricarán un refrigerador

Tener un refrigerador solar es el último proyecto en el que está embarcada la familia. Hace poco hicieron pruebas, pero fracasaron porque un exceso de presión destruyó un empaque que necesitaban. La idea es usar también el sol para refrigerar los alimentos y para satisfacer deseos como el de comer helado.

El domo por dentro

Es una estructura de macana, papel y concreto, impermeabilizada con cemento blanco. Sin mano de obra, dice la familia, puede costar 3 millones de pesos. Y con el cableado y sistema de energía solar 12 millones. Por su forma circular el viento no la mueve.

Así funciona la lavadora de pedal

La lavadora de pedal está hecha de un tanque reciclado, dos rines y cuatro pedales. Dos personas se sientan en sillas de madera y hacen girar el tanque con la ropa y el jabón adentro. Según los cálculos de la familia, la ropa queda limpia y escurrida con 120 pedalazos. "Con dos personas producimos mil vatios, mientras que una lavadora normal 200 vatios", dice el ingeniero.

Cocinan con energía solar

La energía llega a un panel solar que mueven de acuerdo con la época del año. De ahí pasa a un equipo diseñado por ellos que la transforma y la almacena en una batería y a un suministro que la lleva a las instalaciones y cables de la casa. La cocina solar es un reflector parabólico de 2 metros cuadrados que calienta hasta 10 litros en una olla grande.

'Uno puede vivir sin embelecos'

"Uno puede ser autodidacta en lo que quiera y vivir sin embelecos. Dejé un trabajo bueno, pero quería vivir mejor. Logré vivir diferente".

"Éramos una familia común: un padre que trabajaba 8 horas y una esposa e hijos que lo esperaban. Hoy pasamos más tiempo juntos".

Rodrigo Jiménez, el jefe de la casa domo.

CATALINA OQUENDO B.
ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO
SAN FRANCISCO (CHOCÓ)
diaoqu@eltiempo. com.co




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Publicado por coordinación VEyCN el 22 de Noviembre, 2006, 12:03 ~ Comentar | Referencias (0)

LOS NIÑOS "FUMIGADOS"

Norte de la provincia de Santa Fe
LOS NIÑOS FUMIGADOS DE LA SOJA

Las Petacas, Santa Fe, 29 septiembre 2006 (Diario La Capital).- El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años. Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar. Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.

"Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama "esquinero". Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el "mosquito", desde el punto del medio de la máquina y pararse allí", dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.

El "mosquito" es una máquina que vuela bajo y "riega" una nube de plaguicida. Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar. Los rocían con "Randap" y a veces "2-4 D" (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo.

"A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara", describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino. No hay protección de ningún tipo. Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que "va más lerdo", dice uno de los chicos.

"Con el "mosquito" hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor", agregan los entrevistados.

Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: "Que tengamos cáncer", ejemplifica. "Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.

A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza", dicen las voces de los pibes envenenados.

"Nos buscan dos productores. Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital.  Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día. No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados. A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso", remarcan los niños.

El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. "No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo", dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.

La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos. No hubo avances. Los pibes siguen de banderas. Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.

Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina


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Publicado por coordinación VEyCN el 9 de Noviembre, 2006, 11:06 ~ Comentar | Referencias (0)

LA COCA Y LOS HUESOS


La Coca-cola ataca a los huesos
Revista Estadounidense de Nutrición Clínica


Varias investigaciones realizadas en estos últimos años relacionan el consumo de Coca-cola con la pérdida de masa ósea. El último de estos estudios, publicado en la Revista Estadounidense de Nutrición Clínica, destaca que el consumo de estas bebidas podría estar aumentando el riesgo de sufrir osteoporosis, sobre todo en mujeres.

El estudio involucró a 2.500 personas y encontró una relación entre las bebidas de cola y una baja densidad en la densidad mineral ósea de las mujeres.

"La sospecha de que las bebidas con ácido fosfórico pueden afectar el hueso, es una sospecha con fundamento", dijo a BBC Ciencia el doctor Alfredo Rigalli, presidente de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral.

Según este médico, el ácido fosfórico crea un ambiente acídico en la sangre y esto provoca una extracción del calcio de los huesos para equilibrar esa acidez. También parece que los altos niveles de ácido fosfórico pueden producir cambios en la secreción de una hormona que regula el metabolismo óseo y que podría aumentar la pérdida de hueso.

Más información en BBC Mundo >


Publicado por coordinación VEyCN el 1 de Noviembre, 2006, 10:59 ~ Comentar | Referencias (0)

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